Decía que María quería conocer a su madre. Cierto. María quería conocer a su madre. Pero cuando decía esto nunca llegué a considerar mi propio punto de vista, sólo era capaz de ver el punto de vista de María. Por eso algunos hablan de la necesidad de cambiar el punto de vista, la perspectiva, para resolver lo que parece irresoluble. La perspectiva, pues, puede llegar a ser crucial.
Sí, decía que quería conocer a su madre. Pero entonces no pensaba en la posibilidad de que su madre no me gustara, a mí. Porque, ¿y si hubiera conocido a su madre y resultara que su madre, ella, no me gusta? Porque si su madre, que es quien tiene la culpa, no me gusta, entonces parece que podemos empezar a resolver lo que parecía irresoluble.
mercoledì 28 dicembre 2011
Su madre no nos gusta
sabato 24 dicembre 2011
Hay una mujer leyendo en mi salón
sabato 17 dicembre 2011
Some day my prince will come
No es porque fuerte sople el viento esta gélida mañana de invierno murciana, ni porque desde que hace ya unos días encendieran las luces de Navidad un eco antiguo e insondable vuelve a resonar en mi mente. Escuchar esta mañana uno de los más conocidos standard de jazz , interpretado por casi todos los grandes del jazz (desde Miles Davis pasando por Chet Baker, Bill Evans, etc, etc, etc), es la razón por la que desde hace ya unas horas me invade un incómodo (por insaciable) exceso de romanticismo. Es, pues, por el jazz.
Pienso, pues, es por el jazz. Pero la mayoría de las cosas en esta vida son sólo aparentes, porque todo empieza mucho, mucho antes.
La primera película que mis padres me llevaron a ver al cine fue Blancanieves. Todavía recuerdo la euforia que sentí al ver aquella película y la fascinación infantil que sentía por el personaje de Blancanieves. Y como ya va siendo natural en mí, voy desarrollando una idea y otro hilo discursivo irrumpe en lo que estoy diciendo, porque ahora estoy pensando en Javier Marías y en lo decadente de algunas de sus teorías amorosas, a las que muy a mi pesar me adscribo, cuando afirmo contundentemente, como si de esa verdad dueña fuera, que el primer amor es el que marca toda tu vida sentimental.
Más allá de las conexiones que mi mente pueda hacer entre las teorías decadentes acerca del amor de Javier Marías con el hecho de que Blancanieves fuera mi primera experiencia cinematográfica, o más allá de las similitudes que en mi época adulta pueda encontrar entre la personalidad de Blancanieves y la mía (por lo de los 7 enanitos), digo sí, la culpa de todo la tiene la manzana.
giovedì 8 dicembre 2011
Palabras, nuevas palabras, divinas palabras
Híspido, torva, contristado, abstruso, corita o encella son algunas de las nuevas palabras, divinas palabras, que he aprendido leyendo El Camino de Miguel Delibes.
El Camino de Miguel Delibes era uno de esos libros que se me resistían. Junto a La muerte de Artemio Cruz, El corazón es un cazador solitario o La Naúsea (este dejó de resistírseme este verano), entre otros muchos libros, El camino de Delibes se resistía a mi lectura mientras esperaba su hora en mi biblioteca. Su hora, la hora de El camino, llegó la semana pasada.
Y es cuando estoy leyendo, emocionada, sintiéndome El Mochuelo -porque mientras leía El camino yo, Marina, no era yo; yo era él, el Mochuelo (¡qué fantástico uso del vocativo el que hace Miguel Delibes, qué forma de definir estilo!), cuando voy avanzando en la lectura de esta obra de perfecto ritmo narrativo, vívidas descripciones de la Naturaleza que circunda al Mochuelo, de la Naturaleza que me circunda con palabras, cuando voy pensando, joder, esto es una obra maestra, joder, ¡viva la prosa castellana!.
Y es cuando termino El camino y leo en la contraportada: "una de las obras maestas de la narrativa contemporánea", cuando pienso que no sé si me encanta leer esto porque una de las mejores sensaciones en esta vida es saber que uno tiene razón, o por poder compartir con la mano desconocida pero amiga que ha escrito esas palabras, "una de las obras maestas de la narrativa contemporánea", la exaltación literaria que he tenido leyendo este libro.
Pero más allá de la exaltación literaria que he podido tener leyendo este libro, la pregunta más interesante que me surje, y esta pregunta creo que nos incumbe a todos los que leemos este blog es: ¿por qué motivo siempre fue El camino lectura obligatoria para púberes adolescentes? ¿Cómo aquellos que definían y siguen definiendo el canon de lecturas obligatorias durante la etapa educativa cometen el error de pensar que el lector ideal de este libro pueda ser un adolescente sólo por el hecho de ser una novela protagonizada por un adolescente (pre)? ¡Cuánto reduccionismo! Porque es imposible (nos abstenemos de pensar en adolescentes superdotados) que esta lectura de prolijo vocabulario y sutilísimo humor pueda ser disfrutada por un adolescente como yo en mi época adulta he podido hacerlo. ¿Cuántos lectores se habrán perdido y frustrado al obligar la lectura de este libro durante la adolescencia? Porque, ¿quién me dice a mí que este libro se me estuviera resistiendo tanto tiempo precisamente por la mala experiencia que pude tener al intentar leerlo, sin conseguirlo, durante mi adolescencia?
Pero más allá de todo esto, más allá de la novela perfecta que es El camino y de su lector ideal, que no es un adolescente, termino de escribir este post para comenzar a pensar ya no en esos libros que se me resisten y que me esperan, sino en esas otras cosas que se me resisten y que no me esperan. Debería regalar algunos de esos libros que se me resisten (no pienso volver a intentarlo con La muerte de Artemio Cruz) y olvidarme de esas otras cosas.
domenica 20 novembre 2011
Nos engañaron con Saussure
Nos engañaron con Saussure. Nos engañaron con Saussure o nunca nos hablaron de Lacan durante nuestros estudios de Filología Hispánica. Hablamos de aquella época en la que nunca hubiera rebatido los presupuestos semiológicos de Saussure o Peirce. Aquella época en la que recitábamos de memoria y nunca pensábamos (¿nos tenían que enseñar en la Universidad a pensar o a pensar se aprende solo cuando hemos adquirido el suficiente bagaje de frustraciones, revelaciones, equivocaciones, sueños rotos, alguna experiencia profesional y lecturas escogidas al azar?)
Pienso esto delante de un mostrador de una tiendita del mercado de Verónicas en Murcia, mientras veo el centenar de alcaparras flotando en su recipiente junto a los pepinillos y las olivas negras que estoy comprando en esta tiendita del mercado de Verónicas para hacer la salsa putanesca con la que hoy acompañaré la pasta.
Nos engañaron con Saussure, porque lo que mis ojos ven, las alcaparras, no son las diez letras que construyen un significado que mi mente reconoce como aquello que el diccionario de la Real Academia Española dice que es, ni la relación que existe entre esas 10 letras y lo que un diccionario define así mismo con letras que a su vez construyen significados linguísticos. Las alcaparras son, sí, esas 10 letras que construyen su significantes, más lo que dice la Rae, pero, sobre todo, las alcaparras son una noche del año 2002 cenando pizza con alcaparras entre la angustia y el deseo latente que su amor me producía en un restaurante italiano de de la plaza Mayor de Murcia. Hablo del amor de Pablo.
La gastronomía y el amor, sí, porque algo parecido a lo me pasa con las alcaparras le pasa a María cuando dice "orégano". Cuando María dice "orégano" María dice, sí, orégano, pero, sobre todo, dice "Isaías", más un desayuno del año 2010 mientras veía el azul profundo del invierno desde su cama en su casa de Madrid. Porque esas diez o siete letras no son sólo un signo lingüístico compuesto de significante y significado. Esas siete o diez palabras son palabras adscritas a un orden simbólico, en este caso, el orden simbólico de María y el amor.
Creo que Lacan me entendería si le contara que hoy, después de haber comprado las olivas negras para mi salsa putanesca, he ido al puesto de especias a comprar orégano.
Pd: ¿cómo puede tener más contenido simbólico "alcaparras" que "Pablo"? La respuesta es el tiempo y la indiferencia que el tiempo me ha ayudado a costruir.
mercoledì 2 novembre 2011
Peregrinaciones
martedì 1 novembre 2011
The End of the love affair
"The end of a love affair" o, mejor, "The end of the love affair" es la banda sonora de un paseo por Madrid y de un encuentro extraordinario en una calle del Barrio de Chueca. Pero como siempre me pierdo por esas calles, sobre todo en días de lluvia en los que soy incapaz de orientarme, si bien aquella noche no llovía, y flaneaba yo por calles desconocidas de la ciudad, no termino de aclararme con el google maps (abro el google maps a ver si el satélite me da alguna pista) y me siento incapaz de determinar si la escena ambientada con esta música transcurrió al fin en la calle Desengaño (sic), la calle Puebla o la calle Colón. No consigo recordarlo porque sin duda erraba yo por esas calles y sólo en una cosa podía concentrarme: en la música de fondo que sonaba:
Míticas películas se han hecho ambientadas con música de jazz... ¿Quién no recuerda por ejemplo a Jeanne Moureau andando desconcertada por las calles de ¿París? (las calles, de nuevo, la búsqueda, siempre) esperando las noticias de su amante al ritmo de la trompeta de Miles Davis?
Esa noche el personaje que representa Jeanne Moureau no encuentra a Julien, su amante, (no sabrá nada de él hasta la mañana siguiente), y yo sí encontré a Isaías. Sí, encontré a Isaías mientras, ya sabes, sonaba "The end of the love affair".
lunedì 3 ottobre 2011
Halbseligkeiten
Miedo. Insondable. Miedo insondable. Miedo al silencio de una casa vacía a la que he de volver a recoger mis últimas pertenencias, Habseligkeiten en alemán, palabra formada por el verbo "haben" (tener) y "Seligkeit" (dicha), sí, esas maravillosas combinaciones de algunas palabras alemanas como Sehnsucht, la búsqueda (sucht) del deseo, del ansia (Sehn) para lo que nosotros llamamos nostalgia, Halbseligkeiten, lo que tengo que me da la dicha, Halbseligkeiten, lo que queda en casa de mis padres a la que vuelvo por última vez sin buscar la poca dicha que me dieron las cosas que entre aquellas paredes se encontraban.
Miedo al silencio de una casa ahora vacía y antes llena de ruido, sueños, oscuridad y frustración. Miedo insoslayable que aniquilo entrando en esa casa cuyos ecos del pasado me aterran, porque, aún hoy, cuando los reconozco, vuelven a mi mente esos ecos del pasado tan vívidos como entonces, como llegaron a ser en aquella casa.
Nadie me ha dicho que esto sea fácil, que vivir el miedo sea fácil. Así que entro, recojo mis últimas pertenencias y cierro la puerta para no volver a entrar.
lunedì 26 settembre 2011
Realidad vs Ficción
sabato 17 settembre 2011
Finales de libro
Empecé a escribir en este blog con entradas tituladas "principios de libro". No tengo con este post la intención de crear ninguna nueva serie, pero haberme terminado Submundo de Don Delillo lo merece, por sus 883 páginas, porque es uno de los mejores finales de libro que me he leído en mucho tiempo y porque deja sólo adivinar que hay algo que no he entendido y esto de saber que hay algo que no entiendo parece que me excita (intelectualmente). Así que ahí va un bien merecido corta y pega.
"¿Es el ciberespacio algo contenido en el mundo o es al revés? (*nota de María: no es esta novela una novela ciberpunk, sólo que es en este punto, al final del libro, cuando nuestro narrador habla por primera vez de la World Wide Web, con cierta lógica, claro, porque la novela cronológicamente va de atrás para adelante, toda vez que entiendo que es posible que con este final el narrador esté haciéndole un guiño a Dondelillo y al estilo de la novela, que algunos consideran inspirado en el hiperlink)
¿Qué contiene lo otro, y cómo saberlo a ciencia cierta?
(...)
Una única palabra seráfica. Puedes examinar la palabra mediante un clic, escudriñar sus orígenes, su desarrollo, su primera utilización conocida, su tránsito de un idioma a otro, y puedes invocarla en sánscrito, griego, latín y árabe, en un millar de lenguas y dialectos vivos y muertos, y localizarla en citas literarias, y seguir su rastro a lo largo del submundo de túneles que conforman sus raíces ancestrales.
Ajustar, acoplar firmemente, unir.
Y puedes mirar un instante por la ventana, distraído por el sonido de los chiquillos que juegan a un juego inventado en el patio del vecino, a una especie de fútbol tal vez, y hablan con tu voz, y es tu voz la que oyes, esencialmente, bajo el cielo iridiscente, y contemplas las cosas que hay en la estancia, fuera de campo, fuera de la web, la textura granulosa de la mesa del escritorio, viva bajo la luz, la espesa sustancia vívida de las cosas, la discusión de las cosas que hay que ver y devorar, el corazón de manzana que va tornándose sepia sobre la bandeja de la cena, y los densos grados de experiencia con un vistazo casual, la vela de monje reflejada en el costado del teléfono, horas señaladas con números romanos, y el brillo de la cera, y el rizo de la mecha trenzada, y el borde desportillado de la jarra en la que guardas los lápices amarillos, absurdamente torcidos, y las vidas desordenadas de la más simple de las superficies, la mantequilla derritiéndose sobre las migas del pan, y el amarillo del amarillo de los lápices, e intentas imaginarte la palabra de la pantalla convirtiéndose en algo de este mundo, trasladando todos sus significado, su sentido de serenidades y satisfacciones, a la calle, de alguna manera, su susurro de reconcidiliación, una palabra que se extiende eternamente hacia fuera ..."
y así sigue unas cuantas líneas más hasta el final. La última palabra es Paz.
sabato 10 settembre 2011
Innisfree
Besos míticos en la historia del cine, pensaba llamar a este post. Pero tengo que mantener una coherencia narrativa y a mí eso de ser cursi se me da muy mal, o muy bien, según se mire eso, quiero decir ser cursi, que es lo lamentable en la otra, en la que no es María. Así que no, no voy a empezar así. Mejor titular este post "Innisfree" y que María hable del cine postmoderno español, que ya existía en España a finales de los noventa antes de que ella comenzara a reflexionar acerca de él, del cine postmoderno, ya sabes. Pero esto es otro asunto (o no).
Innisfree es el nombre del pueblo irlandés en el que se rodó la película El hombre tranquilo de John Ford protagonizada por John Wayne y Maureen O'Hara el año 1951. María ve la película de Jose Luis Guerín una tarde de sábado del mes de septiembre, quizá porque siente que el verano se acaba, aunque no sé yo qué relación tiene que el verano se acabe con sus largos y anaranjados atardeceres y esta nueva brisa que nos alcanza por sorpresa y que esta tarde haya visto Innisfree.
Así que, como decía, Jose Luis Guerín se marcha a finales de los noventa a Innisfree a buscar las huellas cinematográficas que la película con la que John Ford ganó el oscar al mejor director en 1953 dejó en el pueblo irlandés, o las huellas del pueblo irlandés en sí mismo, no sé (Jose Luis Guerín es catalán). Así que María se queda en su sofá esta tarde de septiembre viendo Innisfree para buscar esas huellas de su infancia que andan escondidas y que tanto ansía recuperar. Qué relación puede haber entre María, su infancia, sus recuerdos adormecidos, Maureen O'Hara y la forma de caminar de John Wayne, como si un poco cojeara, no creo sea de interés.
Puedo contaros yo la película o imaginaros que soy irlandesa, que tengo pecas y que aparezco aquí a partir del minuto 16:58.
domenica 28 agosto 2011
Erraticus
errático, ca. (del lat. erraticus). La RAE lo define así:
1. adj. Vagabundo, ambulante, sin domicilio cierto.
2. adj. Med. Dicho de un dolor crónico: Que va de una parte a otra sin tener asiento fijo, que se siente ya en una, ya en otra parte del cuerpo.
María prefiere la acepción final de María Moliner, entre otras: persona que cambia frecuentemente de opinión, *inconstante (algunas acepciones de palabras le traen a María recuerdos inconfesables).
En realidad María no conocía las otras acepciones de la palabra errático. Porque escucha la palabra errático y piensa, no, esto no debe significar el que yerra, se equivoca, o no acierta, sino que debe referirse a esa acepción desconocida de errar, del lat. errare, que se refiere a andar vagando de una parte a otra. Vagar. Vagabundear.
María conoce a algunas personas que yerran, no que se equivocan, sino que vagan de una parte a otra. Pero alguna vez tendrían que detenerse los que yerran, piensa María, los que vagan. Detenerse y tomar una decisión.
En ese caso a María le ocurre precisamente lo contrario (parece que ha tomado una decisión firme) y debería empezar a vagar, no, mejor, empezar a vagar de nuevo, a ver si a lo mejor encuentra algo nuevo que es lo que creo que hacen estas personas que conoce que yerran porque buscan. Empezar a vaganbudear y olvidarse de tomar decisiones firmes.
Pero parece que María se resiste a errar.
martedì 16 agosto 2011
giovedì 28 luglio 2011
Stromboli
Stromboli es una isla italiana situada al norte de Sicilia y tiene un volcán. Stromboli también es una película de Rossellini del año 1950 protagonizada por Ingrid Bergman.
Silencio en mi mente y, de pronto, pienso: Stromboli, Stromboli.
María imagina entonces e inmediatamente un viaje en barco a Stromboli. El proceder de su imaginación a partir de aquí es algo parecido a "elige tu aventura". Opción A: María viaja sola a Stromboli, ya sabes, en un mecanismo imaginativo parecido al cuento aquel de Alejandro Tabucchi que tanto me gustó (creo que ahora pensaría que ese cuento es lamentable, quizá es sólo una fase, o quizá tenga suerte y no sea una fase, quién sabe). Opción B: María viaja a Stromboli con Isaías. Pero hoy hace mucho calor y a María esto de elegir una aventura, opción A u opción B, comienza a aburrirle. María e Isaías me aburren.
¿Pero por qué, de pronto, Stromboli? No es por Rossellini, no es por Isaías, ni por el deseo frustrado que me fatiga, sino por Karin (Isabella Rossellini) ascendiendo al volcán y ese increíble final que resume de modo universal la verdadera condición humana. Me alegro de que sea por ello.
sabato 2 luglio 2011
El silencio de los árboles frente a mi ventana
Silencio de los árboles calurosos frente a mi ventana. Miro los árboles frente a mi ventana, sus hojas afiladas, sus altos troncos, la luz que se enreda entre sus ramas, como si su forma fuera a revelarme algún misterio, algún secreto que estoy buscando y desconozco y todavía no encuentro.
Cae la tarde y el verde de los árboles frente a mi ventana no revela su secreto. Cae la tarde y el verde de sus hojas afiladas y su luz cambiante que no poseo sólo una cosa me revela: que ese verdor que avanza sólo tiempo es y que pronto llegará la noche.
Los pájaros ya comienzan a cantar.
sabato 11 giugno 2011
Lo ditital me abruma
Me abruma lo ditital. Más concretamente, me abruma el cambio que la revolución digital está imponiendo en mi vida. Porque yo ese cambio, elegirlo, no lo he elegido.
Me abruma el cambio velocísimo de nuestras relaciones personales desde que llegó el teléfono móvil, el correo electrónico y las redes sociales después. Contad, contad, que no fue hace tanto tiempo. Y no es solamente una cuestión de cómo las nuevas tecnologías están modificando las relaciones sociales lo que me abruma. Creo que la revolución digital influye también en la relación con nosotros mismos, que es la más importante, en nuestra intimidad. Y estoy segura de que también influye en nuestra relación con el pensamiento.
Quizá es algo que únicamente me afecta a mí, pero hace tiempo que sólo pienso con hiperlinks.
...
(¿Y qué pasa con María e Isaías? ¿Por qué ya no hablas de ellos?)
giovedì 2 giugno 2011
Frases de mierda
- ¡Y yo qué sé!
- ¿Pero tú no eras filólogo?
- Sí... Oye, ¿durante la biosíntesis del peptidoglicano en bacterias Gram negativas el precursor que se exporta es un disacárido tetrapéptido?
- Eeeeh...
- ¿Pero tú no eras bióloga?
lunedì 30 maggio 2011
La asamblea podría haberme ayudado
No encontré una mejor manera. Seguro que había otra salida, una mejor solución, pero María no la conocía.
Si hubiera tenido la oportunidad de preguntarle a una asamblea de 500 personas, hubiera cogido el micrófono sin vacilar y habría preguntado a la asamblea: ¿vosotros qué pensáis?, ¿creéis que es una buena idea, para olvidarme de Isaías, decirle que no vamos a volver a vernos"?. Hubiera aceptado la decisión de la asamblea.
No tengo asamblea que me ayude a tomar este tipo de decisiones, pero tengo momentos musicales como estos, que me ayudan a recordar lo que María llegó a sentir.
venerdì 8 aprile 2011
Ámame o abandóname
En la imperfección del directo, mi amor es tu amor, mi amor es tu amor, ámame o abandónmame, tú no me crees, pero yo sólo te amo a ti, y todo lo que sigue cantando Nina Simone con esa boca gigante e imperfecta en el directo, la boca de Nina Simone, para que deje de ser la boca de Nina Simone y, de un modo mágico, pase a ser la boca de Isaías. Es entonces cuando su boca (la de Nina Simone) deja de ser su boca para ser sus labios (los de Isaías), sus labios que tanto me excitan, que tanto me excitaban no por lo que podía hacer tan bien como aquello que hacía tan bien con sus labios sino porque sin su boca, sin sus labios, nunca habrían estado sus palabras que tanto me excitaban, sus palabras en su boca, sus palabras que estaban ahí porque ahí estaban sus labios que tanto me excitaban.
sabato 2 aprile 2011
Brahms y la intimidad
Escucho el tercer movimiento de la tercera sinfonía de Brahms y, de pronto, todo tiene sentido.
Mientras dure el tercer movimiento de la tercera sinfonía de Brahms todo tiene sentido, mientras mi mente desaparezca y mi cuerpo se haga tangible.
Todo, en una intimidad apenas compartida, no comunicada, no trasferida (de lo que María se lamenta terriblemente), tiene sentido en la exaltación romántica de la música de Brahms.
María tararea la melodía, li la la, la la li, repeat, suena otra vez, li la la, la la li, puede alargar la exaltación romántica cuantas veces lo desee, li la la, la la li, cuantas veces lo desee, li la la, la la li, cuantas veces lo desee, li la la, la la li, cuantas veces lo desee, aunque sólo tenga sentido mientras dure el tercer movimiento de la tercera sinfonía de Brahms.
mercoledì 16 marzo 2011
La arquitectura de la música como la arquitectura del amor (de María)
Hoy mi amor suena como la música de Xenakis. Incomprensible, infranqueable, encerrada en su forma y conectada a quien es a través de secretas conexiones de sentido que ella misma, María, construye.
Como la arquitectura de la música de Xenakis María ha encerrado su amor en una estructura de límites impuestos pero insostenible que poco a poco va derrumbándose. Quizá el desorden del continuo/discontinuo le ayude a alcanazar el orden (interior).
giovedì 10 marzo 2011
Las consecuencias del tedio
María se aburre en un acto institucional y protocolario. María asiste a un acto protocolario y se aburre. Habla un político, habla otro político, habla el representante de un banco patrocinador. Y María se aburre. Y, de pronto, aparece un pensamiento lacerante en su mente.
Un pensamiento lacerante aparece en su mente mientras observa a las personas que presiden la mesa de ese acto institucional al que asiste María. Y entonces María piensa: ¿qué estará haciendo Isaías en este momento? Claro, que María piensa esto porque se aburre mucho.
Pero que ese pensamiento surja del más anodino tedio no quiere decir que ese pensamiento no sea lacerante, porque, de pronto, María ha pensado: ¿y si en este preciso instante en el que el tedio me asedia una rubia de larga melena se la está chupando mejor de lo que yo lo hacía? Si es así, querida María, estamos perdidas.
venerdì 4 marzo 2011
la sombra de quien es
Si no eres tú
quizá seas una sombra de quien es
o quien es sea una sombra de quien eres tú
*así piensa María cuando piensa en Isaías
domenica 27 febbraio 2011
Adicta a la pornografía
Yo (María) también soy adicta a la pornografía.
En ese pensamiento analógico en el que de un modo casi inevitable no dejo de buscar conexiones, hilos invisibles de significado unidos a través de mi percepción del mundo, concluyo: yo también soy adicta a la pornografía.
Yo también busco con lascivia en esa ventana abierta al mundo que es internet algo que indefectiblemente sólo puede conducirme a la insatisfacción.
Con la insatisfacción del adicto a la pornografía que busca compulsivamente placer en la pantalla, en el vacío que siente el adicto a la pornografía después de horas buscando sexo en internet - vacío que no ha sido saciado -, yo busco otra cosa en internet sin materia, sin corporeidad y sin poder evitarlo.
Otra cosa que no nombro como si de ello me avergonzara, como de ese impulso inevitable puede avergonzarse el adicto a la pornografía, que, en mi caso, en el caso de María, es un impulso inevitable hacia el profundo vacío que su incorporeidad ilusoria le hace sentir.
giovedì 10 febbraio 2011
El TOC y el amor
El otro día le contaron a María que nuestro cerebro desprende la misma sustancia cuando estás enamorado que cuando sufres un TOC. Ah, vale, ahora lo entiendo todo, pensó María.
María desconoce los mecanismos del cerebro cuando sufrimos un TOC, si bien María puede saber que un TOC es un Transtorno Obsesivo Compulsivo que sufre menos del 2% de la población y que suele afectar a personas perfeccionistas con altas dosis de autoexigencia. Como decíamos, ciertos estudios han comprobado que cuando nos enamoramos nuestro cerebro suministra la misma cantidad de serotonina que cuando sufrimos de un transtorno obsesivo compulsivo (TOC). Entonces, el ser amado, o, lo que creemos que es el ser amado, ¿sería en este sentido igual al pensamiento obsesivo que lleva al que sufrue un TOC a comportarse compulsivamente, acometiendo ritualmente acciones de todo tipo?. El ser amado estaría por tanto al mismo nivel que el pensamiento obsesivo que sufre el afectado por un TOC que le lleva a lavarse las manos decenas de veces a lo largo del día; lo mismo que el pensamiento terrible de imaginar que puedes hacerle daño a alguien querido, o igual que pensar constantemente que el mundo se va a acabar por culpa del cambio climático, o que el pensamiento tormentoso y constante de que puedes hacerte daño a ti mismo, etc, etc, etc. Entonces, y por tanto, ¿puede María eliminarlo (al ser amado, o mejor dicho, el pensamiento del ser amado) lavándose más frecuentemente las manos ¿O reordenando una y otra vez los armarios de su casa por colores? ¿O comprobando durante una hora al día cada vez que sale de casa si ha apagado el gas?
Lo lamentable de todo esto es que María haya terminado haciendo una analogía (prueba contraria de cualquier inteligencia) entre el TOC y el Amor, como si todo a su alrededor estuviera afectado de analogías, y sucumbiendo de nuevo en fatuos juegos silogísticos.
martedì 1 febbraio 2011
Quiero conocer a su madre

