martedì 12 marzo 2013

Muerte de la Quimera

Yo también tengo un diario íntimo.

Hoy pensaba que si estos documentos, mi diario íntimo, son los documentos que voy a dejar para la posteridad, aunque de esta posteridad de la que hablo sea la posteridad que ya mismo estoy viviendo, debería comenzar a escribir otro diario íntimo paralelo al primero en el que escribiera lo que de verdad era importante.

Lo que de verdad era importante y que la Quimera no me dejaba ver. Porque, si ahora me preguntaran qué fue verdaderamente importante en tu vida desde el 18 de febrero del año 2008 hasta el 20 de diciembre del año 2012 diría no, lo verdaderamente importante sin lugar a dudas no fue la Quimera.

Si ahora me preguntaran diría que otras cosas han sido más impotantes, vitales, radicales, mágicas, dolorosas, inciertas, purificadoras e ineludibles que la Quimera.

Pero ¿acaso era la obsesión de la Quimera tan poderosa como para ocultar con su negra noche los otros acontecimientos de mi vida que entonces no relaté en mis diarios íntimos y que ahora estoy intentando reivindicar?

Como ves, María, lo intento por todos los medios posibles, move on Marina, move on.  Y entonces sólo me consuela el (ahora) cuarto movimiento de la tercera de Brahms, el siempre ascendente, algo misterioso, y definitivo cuarto movimiento de la tercera de Brahms.



El siempre ascendente, algo misterioso, y definitivo cuarto movimiento de la tercera de Brahms, como mi vida misma. 

*también. Este post es un juego, un paralelismo, a las críticas de una película que he visto recientemente para cuyos comentarios, personalísimos, no encuentro mejor lugar que este.