El tema de esta semana es la evocación.
Estaba pensando en la evocación, y he pensado en el miedo. Quería hablar de cómo me sigo emocionando cuando pieso en Mathias, en cómo pensar en él me hace no pensar en muerte, sino en la vida. Y entonces pienso en el miedo.
La forma de mi ser es la evocación. Mi cárcel. Pienso. Entonces evoco una puesta de sol con Mathias y la evocación deja de ser cárcel y empieza a ser belleza.
Esto me lleva a pensar si acaso mi malestar de esta semana no es otra cosa que mi capacidad de evocar todo lo vivido. Y todo lo vivido es también el miedo. Cómo soy capaz de, con sólo evocar el miedo, volver a sentirlo.
El miedo es también un fantasma que me angustia y me envuelve. Ein Gefühlsleben*.
También es también Isaías, que convive, junto a la evocación de los muertos y del miedo, como un Gefühlsleben.
Todo esto, que en semanas como esta me angustia y devora, resulta más llevadero si reconozco mi extraordinaria capacidad de evocación, de evocación de muertos y vivos.
Si acepto esta condición resulta un poco más cómoda esta cárcel de la evocación. También resulta más cómoda y acogedora si en esa evocación convive la presencia de personas como Mathias y las cosas bellas.
*Gefühlsleben: no encuentro palabra en castellano. Gefühl significa sentimiento y Leben vida.
domenica 25 novembre 2012
Evocación
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