Tengo todos mis libros guardados en cajas. En cajas dentro de armarios en una casa en la que no vivo. Y no quiero hacerme una foto delante de mi biblioteca de blancas estanterías con libros ordenados por géneros y nacionalidades de autores.
Vuelvo a veces a esa casa en la que no vivo y abro esas cajas. Abro esas cajas que contienen mi pasado, mi pasado de horas de lectura. Repaso títulos y recuerdos efímeros, instantes, y vuelvo a cerrarlas. Pero a veces, a veces, ocurre que abro una de esas cajas y me encuentro con las obras completas de Octavio Paz. Las obras completas que ahora tengo sobre mi regazo. Cojo las obras completas de Octavio Paz y las traigo a casa. Y así, como por azar, me encuentro con la primera página del poema "Piedra de sol". ¿Epifanía? Y, así, de pronto, mi pasado vuelve a mí. Un pasado que es una calle, al caer la tarde, un rostro, y la fascinación por un poema que me leían y que yo ahora estoy leyendo, y amor, y el miedo que yo tenía.
Releo estos primeros versos majestuosos de un poema que seguiré leyendo ahora, un sauce de cristal, un chopo de agua, que seguiré leyendo siempre, y pienso si acaso la sempiterna sorpresa de su lectura será como su recuerdo. Y pienso si acaso su recuerdo contendrá siempre el mismo misterio que vuelvo a encontrar en estos versos que son sueño y pureza.
sabato 21 novembre 2015
Piedra de sol
sabato 7 novembre 2015
Yo ya he estado muerta
Yo ya he estado muerta.
Y una vez que escribo yo ya he estado muerta, ¿qué hacer? ¿cómo empezar a vivir de nuevo?
Cómo empezar a vivir cuando yo ya sé hablar, cuando yo ya sé caminar, cuando yo ya sé desear, ¿cuando yo ya sé amar?
Cuando yo no sé amar, ¿cómo empezar a vivir?
Iscriviti a:
Post (Atom)