María se aburre en un acto institucional y protocolario. María asiste a un acto protocolario y se aburre. Habla un político, habla otro político, habla el representante de un banco patrocinador. Y María se aburre. Y, de pronto, aparece un pensamiento lacerante en su mente.
Un pensamiento lacerante aparece en su mente mientras observa a las personas que presiden la mesa de ese acto institucional al que asiste María. Y entonces María piensa: ¿qué estará haciendo Isaías en este momento? Claro, que María piensa esto porque se aburre mucho.
Pero que ese pensamiento surja del más anodino tedio no quiere decir que ese pensamiento no sea lacerante, porque, de pronto, María ha pensado: ¿y si en este preciso instante en el que el tedio me asedia una rubia de larga melena se la está chupando mejor de lo que yo lo hacía? Si es así, querida María, estamos perdidas.
giovedì 10 marzo 2011
Las consecuencias del tedio
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Madre mía... gorriones ahorcados, gorriones empalmados...
RispondiEliminaAlb.