"Las consecuencias de un auténtico acto de perdón rayan lo milagroso".
Caloline Myss
No, no. No tengo que esperarme a fin de año, a esa cena de Nochevieja en la que desde hace algunos años hago evaluación del año que acaba con el fin de agradecer o tomar consciencia mítica del tiempo que pasa, y que me transforma.
No tengo que esperarme; puedo hacerlo ahora. En este punto es suficiente con decir que este año mi corazón ha experimentado un auténtico acto de perdón, y que, me aventuraría a decir, este acto de perdón de mi corazón ha tenido efectos que en mi pequeño mundo rayan lo milagroso.
Cuánto tiempo llevaba mi corazón errando... pero buscando. Y lo que he encontrado, aunque mi corazón todavía siga errando, me gusta.
Ahora bien, si hablo de milagros, entonces no puedo dejar de recordar el final de Te querré siempre. Y entonces gritar ¡un miracolo! ¡Un miracolo! ¡Un miracolo!
De alguna manera he de contarlo, aunque sea de un modo cifrado, y aunque ese secreto solo lo conozca mi pequeño corazón.