giovedì 10 aprile 2014

Parecidos extraordinarios

La semana pasada vi a un hombre de extraordinario parecido a Nacho en el metro. Me gustaría acercarme a él y comprobar si huele como huelen los niños, pensé. Nacho olía como huelen los niños. Pero no lo hice; me limité a observar detenidamente a aquel hombre de parecido extraordinario que leía, como Nacho posiblemente lee cuando viaja en el metro.

Desde entonces miro con inusitada atención a los hombres que pasan a mi lado cuando paseo, a los hombres que se sientan en las terrazas que ya se llenan con la llegada de la primavera. Miro a uno y otro lado y no dejo de encontrarme a hombres de parecido extraordinario a Nacho por la calle.

No, no es a Nacho a quien busco. A pesar de la costumbre de los encuentros, en esta ocasión no lo estoy buscando a él. Ahora solo busco a hombres de parecido extraordinario a Nacho, sin buscarlo a él. Me consuela pensar que podría haber sido cualquiera de ellos, en lugar de él.  



Algo similar me pasó cuando X desapareció; una vez, años después de que me dejara (su magnitud era única), pasó a mi lado alguien de extraordinario parecido a él y, acelerado mi corazón, pensé: no es él, aunque si hubiera sido él no lo hubiera reconocido, solo lo habría confundido con alguien de extraordinario parecido.

Me equivocaba. Después he sabido que soy capaz de reconocerlo con solo ver pasar su sombra.

Cuadro: Rapto de las hijas de Leucipo (Rubens)

giovedì 3 aprile 2014

Honrar su memoria

Me miro desnuda en el espejo. Miro mis pechos desnudos y comienzo a ver el paso del tiempo frente al espejo. El paso del tiempo reflejado en el espejo y yo.

Hoy cumplo 34 años. Y pienso en el paso del tiempo. En el paso del tiempo y en el tiempo perdido.

Recuerdo entonces unas palabras de Emmanuel Carrere (Vidas ajenas). Parafraseando: acoto acontecimientos temporalmente para darle un sentido a esos acontencimientos en mi vida.

Durante mucho tiempo yo acotaba temporalmente acontecimientos de mi vida para darles un sentido. Recordaba fechas y duraciones para darle un sentido a esos acontecimientos que fechaba y medía. Pero yo ya no quiero acotar los acontecimientos temporalmente. 

Estos últimos meses he descubierto que ya no quiero acotar los acontemimientos importantes de mi vida temporalmente. El sentido no reside ya en el tiempo. ¿Acaso Isaías, que durante tanto tiempo fue infinito (yo sentía el tiempo entonces verdaderamente infinito), ha sido realmente un acontecimiento importante en mi vida? No, no lo era.

Importantes han sido otras personas. Importante, por ejemplo, y sin dudarlo, fue Matías. Matías fue importante porque transformó algo en mí. Y porque cuando pienso en él, siento una conexión bella e íntima y positiva. 

Y es por eso que hoy le dedico el día de mi cumpleaños a Matías. Sé que él desearía seguir vivo.

Y es por eso que hoy quiero honrar la memoria de Matías dedicándole el día de hoy, el día de mi 34 cumpleaños.