No es porque fuerte sople el viento esta gélida mañana de invierno murciana, ni porque desde que hace ya unos días encendieran las luces de Navidad un eco antiguo e insondable vuelve a resonar en mi mente. Escuchar esta mañana uno de los más conocidos standard de jazz , interpretado por casi todos los grandes del jazz (desde Miles Davis pasando por Chet Baker, Bill Evans, etc, etc, etc), es la razón por la que desde hace ya unas horas me invade un incómodo (por insaciable) exceso de romanticismo. Es, pues, por el jazz.
Pienso, pues, es por el jazz. Pero la mayoría de las cosas en esta vida son sólo aparentes, porque todo empieza mucho, mucho antes.
La primera película que mis padres me llevaron a ver al cine fue Blancanieves. Todavía recuerdo la euforia que sentí al ver aquella película y la fascinación infantil que sentía por el personaje de Blancanieves. Y como ya va siendo natural en mí, voy desarrollando una idea y otro hilo discursivo irrumpe en lo que estoy diciendo, porque ahora estoy pensando en Javier Marías y en lo decadente de algunas de sus teorías amorosas, a las que muy a mi pesar me adscribo, cuando afirmo contundentemente, como si de esa verdad dueña fuera, que el primer amor es el que marca toda tu vida sentimental.
Más allá de las conexiones que mi mente pueda hacer entre las teorías decadentes acerca del amor de Javier Marías con el hecho de que Blancanieves fuera mi primera experiencia cinematográfica, o más allá de las similitudes que en mi época adulta pueda encontrar entre la personalidad de Blancanieves y la mía (por lo de los 7 enanitos), digo sí, la culpa de todo la tiene la manzana.
Sublime.
RispondiElimina¿Has pensado alguna vez, en uno de tus viajes a Madrid, vestirte un día de Blancanieves para salir a la calle? A lo mejor el mundo está deseando darte lo que deseas pero no te reconoce. ¡Ya lo tengo! Esta primavera, el primer día que vayas al Ministerio de Cultura, lo haces vestida de Blancanieves, das los buenos días y, mientras esperas sentada en una silla que te den las indicaciones pertinentes, sonríes hacia adentro y tarareas "Some day my prince will come". Sería tan inspirador...
Alb