A María le duele la garganta. A María le duele tanto la garganta (estoy escribiendo estas palabras y me duele la garganta), le duele aquí, dentro de la garganta, cuchillos afilados en mi garganta, y abro la boca, tengo que abrir bien la boca y sacar la lengua todo lo que da de sí mientras mi garganta emite indescifrables sonidos, ecos de palabras muertas que en el pasado no pude pronunciar, para calmar este dolor que es desazón.
Y porque aquellas palabras fueron impronunciables para María, Marina las dice ahora. Porque Isaías ya no puede escuchar esas palabras moribundas, Marina se las dice al carnicero los sábados por la mañana cuando va a hacer la compra, me haces tan feliz al tenerte aquí, se las dice al taxista, está claro que tenía que encontrarte, a su compañero de trabajo, deseo (deseo) que te quedes a mi lado, o a quien se le ocurre. Palabras no destinadas ni al carnicero, ni al taxista ni a mi compañero de trabajo, ni a quien se me ocurre.
Pero me sigue doliendo la garganta y estas palabras sordas me están ahogando.
domenica 6 maggio 2012
Palabras moribundas
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