Hay una mujer leyendo en mi salón y viene del pasado. Ya pasé horas mirándola aunque no así sino más oscura, con más secretos. Pasé horas, un rosario de días y de noches mirándola ahí, leyendo, con ese aire de aristocracia francesa sobre la chimenea de Villa Lolita; ahí, a la espalda de Leopoldo, leyendo y yo leyéndola.
Ahora está en mi salón como si el tiempo no fuese más que un nudo, un entramado de momentos que nunca pasan, cuyo hilo estaba oculto pero estaba ahí y un día aparece, se desvela ante tus ojos para demostrar que nada se pierde.
Monti ha adquirido este cuadro de mi pasado, lo ha restaurado y ahora hay una mujer leyendo en mi salón.
La echaba de menos.
Bello, muy bello.
RispondiEliminaEs el mejor regalo que le han hecho a alguien que haya escuchado hasta ahora. Una mujer leyendo a vuelto a encontrar su lugar para recordarte que mientras lees, mientras leías, también escribes, también escribías.
acabo de escribir una falta de ortografía (a vuelto x ha vuelto).No puedo corregirlo, hay algunas cosas en la vida que no pueden corregirse. ups!
RispondiElimina