Yo (María) también soy adicta a la pornografía.
En ese pensamiento analógico en el que de un modo casi inevitable no dejo de buscar conexiones, hilos invisibles de significado unidos a través de mi percepción del mundo, concluyo: yo también soy adicta a la pornografía.
Yo también busco con lascivia en esa ventana abierta al mundo que es internet algo que indefectiblemente sólo puede conducirme a la insatisfacción.
Con la insatisfacción del adicto a la pornografía que busca compulsivamente placer en la pantalla, en el vacío que siente el adicto a la pornografía después de horas buscando sexo en internet - vacío que no ha sido saciado -, yo busco otra cosa en internet sin materia, sin corporeidad y sin poder evitarlo.
Otra cosa que no nombro como si de ello me avergonzara, como de ese impulso inevitable puede avergonzarse el adicto a la pornografía, que, en mi caso, en el caso de María, es un impulso inevitable hacia el profundo vacío que su incorporeidad ilusoria le hace sentir.
domenica 27 febbraio 2011
Adicta a la pornografía
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"el profundo vacío que su incorporeidad ilusoria le hace sentir"... guau
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