giovedì 19 giugno 2014

La noche perfecta

Aquella noche fue perfecta. La noche de nuestra primera cita fue perfecta. O casi.

La noche de nuestra primera cita hubiera sido perfecta si, después, nos hubiéramos enamorado.

Si después nos hubiéramos enamorado recordaríamos ahora aquella calurosa noche de verano y la lluvia que después cayó. Recordaríamos, en noches de tormenas de verano como esta, la lluvia que caía aquella noche y las gotas de agua que después, retenidas en las hojas del cerezo bajo el que nos sentamos después, nos caían sobre la piel, la piel que después seríamos.

Si después nos hubiéramos enamorado, recordaríamos entonces aquella noche. Recordaríamos, entonces, la noche perfecta.

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