lunedì 5 agosto 2013

Maneras de quedarme dormida

Llevo años creando, a partir de mi propia experiencia, un decálogo personal titulado "maneras de quedarme dormida".

Desde que soy niña estoy redactando este decálogo; así, la primera manera de quedarme dormida que recuerdo es el intento, en brazos de mi padre, de conciliar mi respiración con la suya. Ahora, cuando evoco este recuerdo, creo que terminaba durmiéndome exhausta por el intento de querer insuflar en mis pequeños pulmones la misma cantidad de aire que mi padre insuflaba en los suyos.

Fui creciendo y, después de contar ovejitas, pasé a contar al revés, y de contar al revés, a decir las tablas de multiplicar (aún hoy todavía recurro a esta técnica). Después llegó la lectura (el insomnio puede resultar la mejor herramienta de promoción a la lectura) y, cuando fui mayor, el placer solitario.

Otras técnicas a las que me he dedicado con profusión son: escuchar indistintamente programas de radio en la noche, escuchar Hörbüche (audiolibros) en alemán o tomar pastillas homeopáticas para dormir (la benzodiazepina nunca ha sido una opción).

La semana pasada descubrí un nuevo método, que, los primeros días, ha resultado infalible. Me meto en la cama, cierro los ojos, e imagino que la mano enorme de Diego se posa sobre mi muslo. El efecto sedante ha demostrado ser infalible.

Sin embargo, el efecto hiperexcitante en la mañana de esta nueva manera de quedarme dormida, que, como decía, resultaba infalible, me ha obligado a tener que volver a las antiguas técnicas.

Sea como sea, no cabe ninguna duda: de todas estas maneras de quedarme dormida, la mano de Diego sobre mi muslo es mi preferida.

1 commento:

  1. Hiperexcitante es este texto, que podrías presentar a algún concurso de relatos eróticos.

    "el intento, en brazos de mi padre, de conciliar mi respiración con la suya"... Joder. Casi lloro.

    Ah, y podríamos hacer camisetas que dijesen: la benzodiazepina nunca ha sido una opción.

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