martedì 22 gennaio 2013

¿Pero qué pasa con La Maga?

Escucho de madrugada en la radio que este año 2013 se celebra el 50 aniversario de la publicación de Rayuela. Rayuela, la novela de Julio Cortázar.

He releído Rayuela en varios momentos de mi vida (2001, 2002 y 2011). La primera relectura la hice por placer. La segunda, para buscarme (a mí también me llamaron La Maga). Años después (la tercera) volví a Rayuela, como una autómata, buscando otras respuestas a preguntas erradas; afortunadamente me aburrí e interrumpí la lectura. 

-Dijo que yo era La Maga.
-¿Pero qué pasa con La Maga? ¿Por qué llevo tantos años escuchando en boca de mis pacientes que a quien están buscando es a La Maga?, preguntó entonces mi terapeuta.
-¡No me jodas! (en terapia digo muchas palabrotas), ¿son muchos los hombres que en terapia te han contado que están buscando a La Maga?
-Sí
-¿Pero qué pasa con La Maga?
-Sí, ¿pero qué pasa con La Maga?

Hombres postadolescentes que siguen buscando a La Maga: ¡Pero si la Maga era estúpida!¡Pero si el personaje de La Maga no hace otra cosa que ahondar en el profundo sentimiento de vacío que siente Horacio en París (y en Buenos Aires, su recuerdo atormentado)! ¡Pero si en Rayuela no hay amor! ¡Pero si en Rayuela sólo hay búsqueda frustrada! ¡Pero si el amor es un puente que no puede sostenerse de un solo lado!

-Quizá sólo han leído el primer capítulo de Rayuela (que es el segundo, en este juego al lector, como el juego de la vida, que nos propuso Cortázar en Rayuela). Entonces sí, hombres postadolescentes que siguen buscando a La Maga, si os quedásteis en el primer capítulo de Rayuela, que es el segundo, sí, esa pregunta nos la hemos hecho todos: ¿Encontraría a La Maga?

1 commento:

  1. Tía, ya no quedan hombres. Hemos retrocedido hasta la postadolescencia. ¿No lo sabes?

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