El lugar de donde venía el viento.
Pero aquella noche, en aquella montaña, antes de que el cazador Orión se ocultara por el oeste y empezara a aparecer Virgo por el este, desconocía que lo importante no era que él pudiera descifrar el lugar de donde venía el viento.
No. Lo importante aquella noche era escuchar el viento enredándose entre las ramas de los árboles, el ulular de los buhos y el gorjeo primitivo de las aves que anunciaban el amanecer. Y reconocer que lo que más me estremecía no era aquel silencio obscuro, sino que el lugar de donde venía el viento pudiera ser yo.
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