sabato 23 gennaio 2016

Penitente

Posar para un artista, ser su modelo y que mi rostro pase a la posteridad continúa siendo una fantasía recurrente. Por si acaso llegara un día en el que se cumpliera este anhelo, yo ya he empezado a practicar, y últimamente, cuando me hacen una foto, aprovecho, y poso. No es por nada, pero yo a mis posados les veo potencial. 

Para la foto que me tomaron el día que conocí a Alejandro emulé un posado inspirada en el cuadro de José de Ribera Magdalena penitente. No tuve duda, joder, estaba en una boda, sola, soltera, sola, y cómo no ver un día como aquel en el que se celebraba el amor mi soledad como una penitencia. Y cómo no arrepentirme, así, con mis manos en postura de oración y mis ojos dirigidos hacia lo alto como salgo en la foto que me tomaron el día que conocí a Alejandro, de todas las oportunidades que he dejado pasar y que no olvido. Cómo no pedir la absolución de mis pecados, y mi liberación, en una noche como aquella.   


Aquel posado lo hice momentos antes de conocer a Alejandro en la barra libre, antes de que me besara en el cuello y antes de que yo le pidiera que me llevara a su casa. Ahora, después, vuelvo a mirar la foto y pareciera como si, en lugar de estar pidiendo la absolución de mis pecados pasados, estuviera pidiéndole a Dios que por favor, que por favor el tío que me iba a follar aquella noche no fuera un capullo. 

Sigo haciendo penitencia. 

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