domenica 30 novembre 2014

Entendiendo a Godard

Mañana voy a ver una película de Godard. 

Me imagino que mañana entro en la sala de un cine de Madrid, ya oscura, y que me siento cerca de él. Detrás. Me siento detrás. Me imagino sentándome detrás de él y reconociendo su risa, su risa estentórea, su risa de fascinación ante la sucesión de imágenes cuyo significado probablemente solo esté entendiendo él. Y entonces pensaré que él también piensa que es el único en la sala que está entendiendo esa críptica sucesión de imágenes cinematográficas. Y su risa cobrará pleno sentido.

Hace unos años él también reconoció mi risa viendo una película de Godard. Solo que entonces yo no entendí nada. Y si reía entonces, era solo por miedo.

Continúa el pensamiento analógico. Aunque lleve ya meses diciéndome basta ya de pensamientos analógicos, Marina, basta ya de pensamientos analógicos, Marina, continúa el pensamiento analógico. La complejidad que te rodea y que empieza por ti misma no va a reducirse porque interpretes el mundo analógicamente. Los gorriones colgados en medio del bosque siguen siendo gorriones colgados en medio del bosque. Es posible, por ello, que, ahora sí, consiga entender la película de Godard.

Nessun commento:

Posta un commento