Cada 15 de noviembre es nuestro santo. Leopoldo y yo subimos al coche. Vamos al centro. Paseamos. Bebemos. Y entramos en la librería. A veces hemos llegado a estar más de una hora perturbando la paz de varias decenas de libros y finalmente cada cual escoge uno para el otro, se acerca a la caja, y lo paga animoso con el ansia de llegar a la mesa del bar y pescar de cada libro unas cuantas palabras-pez que poder compartir en estas tardes marítimas.
Era la edad de la poesía. Y del whisky.
"El hombre bañera" de Almagro Iglesias y "Lo naciente" de Hugo Mujica. Parece que este año hemos acertado.
Que sigáis cumpliendo muchos más...volverá el tiempo de la poesía, y sobre todo, el tiempo del whisky...e incluso, alguna que otra golondrina..también volverá..t. Q, brujo!
RispondiEliminaTus palabras vuelan hasta el cielo, se mezclan con la lluvia que cae, humedeciendo nuestros cuerpos, y penetran en el suelo. No te digo más.
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