giovedì 27 settembre 2007

Sartre, búscame un curro



El colectivo Tiqqun lo resume en una sola frase: ya no se nos dice "harás lo que quiero que hagas", sino "serás lo que quiero que seas". El trabajo ya no es un intercambio de tiempo por dinero, sino más bien de alma por dinero, cada uno convertido en empresario de sí mismo, gestionando su Yo-marca" (Santiago López Petit). Un baile de máscaras en condiciones de precariedad. (...) El consumo ya no es un sistema de necesidades dirigidas autoritariamente desde arriba, sino la sofisticada construcción de personalidad que cualquiera puede contemplar en la publicidad. (...) Cuando trabajar quería decir "harás lo que quiero que hagas", la huelga general respondía "no lo haré" deteniendo la producción. Pero cuando trabajar significa "serás lo que quiero que seas", ¿cómo se interrumpe esa producción? ¿Cómo hace uno huelga de sí mismo, de su Yo-marca?


La instrumentalización de lo íntimo, Amador Fernández-Savater
Diario Público
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Sartre afirmaba que "Hacer es ser", y yo me planteo enrevesadas cuestiones: a ver... ¿el Rey "es" rey o "hace" de rey? Y más abajo de esta absurda ontología real, ¿por qué seguimos firmando los contratos por horas? Preferiría firmarlos por porcentaje, porcentaje de mi alma vendida a cambio de dinero, claro. Creo que me facilitaría la toma de muchas decisiones, y que reduciría mi número de quejas y pataleos semanales por el desfase de horas trabajadas. Vamos, que tendría mucho más claro lo que "soy": el negro.

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